
La puntuación de facilidad de lectura de Flesch: ¿Por qué es importante y cómo aplicarla?
El Flesch Reading Ease Score no mide si escribes bien. Mide si te entienden.
Durante años, miles de profesionales han mirado el semáforo verde, naranja o rojo de Yoast SEO como si fuera un veredicto final. ¿El problema? Confundir legibilidad con calidad. El Flesch Reading Ease Score nunca fue un juez literario. Fue, y sigue siendo, una herramienta brutalmente honesta para responder a una sola pregunta: ¿alguien normal puede entender esto sin esfuerzo?
En Zonsai nos gusta decirlo claro: si tu texto no se entiende, tu producto tampoco. Y en digital, eso no es un problema estético. Es un problema de negocio.
Este artículo no va de subir numeritos por deporte. Va de entender por qué una fórmula creada hace más de 70 años sigue condicionando cómo escribimos, cómo diseñamos interfaces, cómo construimos productos digitales… y por qué usarla mal puede ser tan peligroso como ignorarla.
Qué es realmente el Flesch Reading Ease Score
El Flesch Reading Ease Score nace en los años 40 con una obsesión muy concreta: hacer el lenguaje accesible. Rudolf Flesch no pensaba en SEO, ni en WordPress, ni en plugins. Pensaba en personas.
La lógica es simple y, precisamente por eso, poderosa. El sistema mide dos variables:
- La longitud media de las frases.
- La complejidad de las palabras, medida por número de sílabas.
Con eso, genera una puntuación entre 0 y 100. Cuanto más alto el número, más fácil es el texto. No hay magia. No hay semántica avanzada. Hay fricción cognitiva o no la hay.
Un texto con puntuaciones altas puede ser entendido por un niño. Uno con puntuaciones bajas exige concentración, formación o contexto previo. Y eso, en web, tiene consecuencias.
La fórmula que incomoda a los escritores… y tranquiliza a los lectores
La famosa fórmula es esta:
206,835 – (1,015 × longitud media de frase) – (84,6 × sílabas por palabra)
¿Qué penaliza? Frases eternas y palabras rebuscadas. ¿Qué premia? Claridad, concisión y ritmo.
Y aquí aparece la primera verdad incómoda: muchos textos “profesionales” son innecesariamente difíciles. No porque el tema lo exija, sino porque quien escribe confunde complejidad con autoridad.
Por qué el Flesch se convirtió en un estándar (y no por casualidad)
El Flesch Reading Score no se popularizó por moda. Se popularizó porque funcionaba. Gobiernos, aseguradoras, hospitales y el ejército estadounidense lo usaron para algo muy concreto: reducir errores derivados de no entender lo que se lee.
Más tarde llegó a Microsoft Word. Y después, al mundo web. Porque en internet ocurre algo clave: la gente no lee, escanea. Si un texto exige demasiado esfuerzo, se abandona. Así de simple.
La legibilidad se convirtió entonces en ventaja competitiva. Y herramientas como Yoast SEO hicieron visible algo que muchos intuían, pero pocos medían.
El papel del Flesch Reading Score en Yoast SEO
Yoast popularizó el concepto de “escribir para humanos” dentro de WordPress. El Flesch Reading Ease Score fue una de sus métricas estrella durante años.
¿Por qué? Porque obligaba a los creadores de contenido a enfrentarse a una realidad incómoda: tu texto puede estar bien posicionado, pero mal entendido.
A día de hoy, el score sigue existiendo dentro del plugin, aunque relegado a la pestaña de insights. Ya no manda. Acompaña.
Por qué Yoast decidió ir más allá del Flesch
El problema del Flesch no es lo que mide. Es lo que no mide.
No entiende contexto. No sabe si escribes para médicos, ingenieros o clientes finales. No distingue entre complejidad necesaria y complejidad gratuita.
Además, mezcla variables en un único número. Si el resultado es malo, no sabes exactamente por qué. Por eso Yoast decidió separar el análisis en dos ejes más accionables:
- Longitud de las frases.
- Complejidad real del vocabulario (no solo por sílabas, sino por uso común).
Esto no invalida el Flesch. Lo pone en su sitio. Como indicador, no como dogma.
El Impacto Real del Flesch Reading Score en la Cuenta de Resultados
Hablemos de negocio. Un texto más legible no es “más bonito”. Es más eficiente. Reduce tickets de soporte, mejora ratios de conversión, disminuye abandonos y acelera decisiones.
En proyectos digitales complejos —CRMs, plataformas SaaS, herramientas internas— la claridad del lenguaje impacta directamente en los costes operativos. Menos confusión significa menos formación, menos errores y menos fricción entre equipos.
Ignorar la legibilidad suele generar una falsa sensación de sofisticación. Pero lo que realmente crea es riesgo: riesgo de mala adopción, riesgo de rechazo del usuario y riesgo de que el producto no escale.
Medir la legibilidad no es una cuestión editorial. Es una decisión estratégica que afecta a rentabilidad, escalabilidad y experiencia de usuario.
Cómo usar el Flesch Reading Score sin caer en la trampa
El error más común es escribir “para el semáforo”. Frases cortadas sin sentido, vocabulario infantilizado, textos planos. Eso no es claridad. Es mediocridad.
La clave está en usar el score como señal de alerta. Si el resultado es muy bajo, pregúntate por qué. ¿Es necesario? ¿Es inevitable? ¿O simplemente estás complicando lo simple?
Dos ajustes suelen tener un impacto inmediato:
- Acortar frases largas sin perder contenido.
- Sustituir palabras complejas cuando no aportan precisión real.
No se trata de escribir para niños. Se trata de no obligar al lector a releer.
Nuestro Enfoque como Partner Digital: La Aplicación Zonsai
En Zonsai aplicamos estos principios más allá del blogging. Diseñamos sistemas donde el lenguaje forma parte del producto.
Cuando desarrollamos aplicaciones web de gestión, CRMs o plataformas SaaS, trabajamos la legibilidad como una capa funcional: textos claros, microcopy optimizado y estructuras que reducen carga cognitiva.
No usamos métricas como el Flesch de forma aislada. Las integramos dentro de un enfoque más amplio de UX, negocio y escalabilidad. Porque una aplicación que no se entiende, no se usa. Y una que no se usa, fracasa.
Conclusión: el Flesch no escribe por ti, pero te desnuda
El Flesch Reading Ease Score sigue siendo relevante porque señala algo esencial: la distancia entre lo que dices y lo que el usuario entiende. Usado con criterio, es un aliado. Usado como objetivo, es una trampa.
En Zonsai creemos que la claridad es una forma de respeto. Y que los productos digitales que funcionan son aquellos que reducen fricción, también en el lenguaje. Por eso, cuando hablamos de contenido, interfaces o flujos complejos, lo conectamos siempre con soluciones reales como nuestras aplicaciones web de gestión, pensadas para crecer sin confundir.
Fuente original: Contenido de referencia sobre el Flesch Reading Ease Score.
Este artículo ha sido reescrito y enriquecido estratégicamente con AI Feed Writer by Zonsai – Auto Feeds, Smart Content & AI, transformando análisis técnicos en decisiones de negocio.