Tu web WordPress funciona, pero ¿está realmente mantenida?
Una web puede llevar meses, incluso años, funcionando aparentemente bien.
Carga, recibe formularios, aparecen los productos, los usuarios pueden navegar y nadie ha comunicado ninguna incidencia importante.
Entonces parece razonable pensar que todo está correcto.
Pero en WordPress hay una diferencia importante entre que una web funcione y que esté bien mantenida.
Muchas instalaciones siguen operativas mientras acumulan versiones antiguas de WordPress, plugins pendientes de actualizar, themes obsoletos, configuraciones de PHP desfasadas o pequeños errores que todavía no han llegado a provocar un problema visible.
El mantenimiento consiste precisamente en evitar que esos problemas aparezcan.
Actualizar WordPress no es pulsar un botón
WordPress facilita mucho las actualizaciones.
En el administrador podemos ver que existe una nueva versión de un plugin y actualizarla prácticamente con un clic.
Eso puede dar la impresión de que mantener una web consiste simplemente en entrar periódicamente y actualizar todo lo que aparezca pendiente.
En instalaciones sencillas puede funcionar durante bastante tiempo.
En una web empresarial, sin embargo, es conveniente comprobar algunas cosas más.
Una actualización puede afectar a:
- el theme;
- plugins;
- código personalizado;
- formularios;
- WooCommerce;
- integraciones externas;
- traducciones;
- caché;
- o incluso a la versión de PHP utilizada por el servidor.
La actualización en sí puede durar segundos. Lo importante es comprobar que todo el conjunto sigue funcionando correctamente después.
WordPress, plugins y servidor evolucionan por separado
Una instalación WordPress está formada por muchas piezas.
WordPress tiene su propio ciclo de versiones.
Cada plugin sigue el suyo.
El theme también evoluciona.
PHP introduce nuevas versiones y retira progresivamente las antiguas.
Los navegadores cambian.
Los proveedores externos modifican APIs.
Los sistemas de seguridad incorporan nuevas reglas.
Por eso una configuración que comprobamos hace seis meses no tiene por qué ser exactamente la misma hoy.
Es bastante habitual realizar pruebas de una actualización importante, dejarla aplazada durante un tiempo y descubrir posteriormente que ya han aparecido nuevas versiones de varios componentes.
En ese caso lo razonable no es aplicar sin más el plan que se preparó meses atrás.
Hay que volver a comprobar el escenario.
La versión de PHP también forma parte del mantenimiento
Cuando pensamos en mantenimiento WordPress solemos mirar primero la propia aplicación y sus plugins.
Pero debajo de WordPress existe una infraestructura.
PHP es una de sus piezas principales.
Mantener durante demasiado tiempo una versión antigua puede generar varios problemas:
compatibilidad con plugins modernos, pérdida de soporte de seguridad o imposibilidad de actualizar determinadas herramientas.
Pero tampoco conviene cambiar PHP a una nueva versión sin comprobar previamente que el theme y los plugins son compatibles.
Por eso una actualización de PHP debería formar parte de una revisión técnica, no ser un cambio aislado.
Un plugin antiguo puede ser un problema aunque funcione
Un plugin puede continuar funcionando perfectamente y, sin embargo, llevar años sin recibir actualizaciones.
Eso debería hacernos comprobar algunas cosas.
¿Sigue teniendo mantenimiento?
¿Es compatible con las versiones actuales de WordPress y PHP?
¿Tiene vulnerabilidades conocidas?
¿Existe una alternativa más actual?
¿Sigue siendo necesario?
En webs que llevan muchos años funcionando es frecuente encontrar plugins instalados para resolver necesidades que ya no existen.
Reducir componentes innecesarios también forma parte del mantenimiento.
Menos plugins no significa automáticamente una web mejor, pero cada componente instalado supone código que debemos mantener, actualizar y revisar.
Los pequeños errores importan
No todos los problemas provocan una pantalla blanca.
A veces una web aparentemente funciona mientras el servidor registra continuamente:
warnings de PHP, procesos que consumen demasiada memoria, tareas programadas que fallan o llamadas a funciones obsoletas.
Para el usuario final quizá todavía no haya ninguna diferencia.
Para quien mantiene la web, son señales importantes.
Los logs permiten detectar muchos problemas antes de que se conviertan en una incidencia visible.
Por eso el mantenimiento no debería limitarse exclusivamente a comprobar la portada después de una actualización.
Las copias de seguridad también tienen que comprobarse
“Tener backups” y “poder recuperar una web” no son exactamente lo mismo.
Una estrategia de copias debería permitir responder a varias preguntas:
¿Dónde se almacenan?
¿Cuánto tiempo se conservan?
¿Son independientes del propio servidor?
¿Incluyen archivos y base de datos?
¿Sabemos restaurarlas?
Una copia alojada exclusivamente en el mismo servidor puede resultar insuficiente precisamente cuando el problema afecta a ese servidor.
El verdadero objetivo de un backup no es generar archivos automáticamente.
Es poder recuperar el servicio cuando sea necesario.
También conviene revisar los usuarios
Con el tiempo, una instalación puede acumular cuentas de personas que ya no trabajan en el proyecto, usuarios con permisos superiores a los necesarios o accesos creados temporalmente que nunca fueron eliminados.
Es recomendable revisar periódicamente:
- administradores;
- editores;
- usuarios técnicos;
- cuentas antiguas;
- y permisos asignados.
Especialmente en webs que han pasado por varios proveedores o equipos durante años.
La seguridad de WordPress no depende únicamente de instalar un plugin de seguridad.
También depende de mantener bajo control quién puede acceder y qué puede hacer.
Formularios e integraciones pueden dejar de funcionar sin avisar
Una página puede seguir funcionando perfectamente mientras uno de sus formularios ha dejado de enviar correos.
O mientras una integración con una herramienta externa lleva semanas devolviendo errores.
Por eso, cuando una web tiene elementos importantes para el negocio, conviene comprobar periódicamente que siguen funcionando:
formularios de contacto, procesos de compra, áreas privadas, APIs, sincronizaciones, pasarelas de pago o sistemas de envío.
Que la portada cargue correctamente no significa que toda la aplicación esté funcionando.
El mantenimiento también consiste en saber cuándo no actualizar
Actualizar por actualizar tampoco es siempre la mejor decisión.
En determinados proyectos puede ser razonable esperar unos días antes de instalar una versión mayor, comprobar posibles incompatibilidades o probar primero los cambios en un entorno independiente.
El objetivo no debería ser tener siempre el número de versión más reciente.
El objetivo es mantener una instalación segura, estable y razonablemente actualizada.
Eso requiere algo más de criterio que simplemente pulsar “Actualizar todo”.
¿Qué revisaríamos en una web WordPress que lleva tiempo sin mantenimiento?
Antes de empezar a cambiar cosas conviene conocer su estado.
Normalmente revisaríamos, entre otros puntos:
la versión de WordPress, PHP, theme y plugins; componentes abandonados; usuarios y permisos; copias de seguridad; errores PHP; espacio disponible; configuración de memoria; formularios; seguridad; certificados; tareas programadas; integraciones y comportamiento general de la web.
A partir de ahí se puede decidir qué cambios son prioritarios y cuáles pueden hacerse progresivamente.
En instalaciones antiguas, intentar actualizarlo absolutamente todo de golpe puede generar más problemas de los que resuelve.
Que funcione hoy no garantiza que siga funcionando mañana
Una web bien mantenida normalmente no llama la atención.
No hay grandes incidencias.
Las actualizaciones se realizan de forma controlada.
Las copias están disponibles.
Los errores se detectan pronto.
Y la infraestructura evoluciona al ritmo necesario.
Precisamente por eso puede dar la sensación de que “no ocurre nada”.
Pero ese es, en buena medida, el objetivo.
El mantenimiento de WordPress no consiste únicamente en reparar una web cuando deja de funcionar.
Consiste en reducir las probabilidades de que llegue a hacerlo.